jueves, 12 de marzo de 2015

Propiedades e importancia de comer hígado



El hígado se considera dentro de las menudencias la más sabrosa y nutritiva aportando gran cantidad de vitamina A, del complejo de vitamina B, de proteínas y hierro.

Ya que este alimento es un gran proveedor de hierro para el organismo nos detendremos un poco para detallar su importancia.
El hierro cumple una función de gran valor siendo considerado un nutriente esencial cuya deficiencia afecta a gran parte de la humanidad, siendo una de las causas más comunes de la anemia a nivel mundial.

Las dos terceras partes del total de hierro que tiene nuestro organismo se encuentra en la sangre formando parte de los glóbulos rojos.
En ellos, el hierro forma parte de un pigmento llamado hemoglobina que es el encargado de transportar el oxígeno desde los pulmones a todas las células del organismo.

Cuando esto no se cumple por una deficiencia de hierro la capacidad de transportar oxígeno de los pulmones a los tejidos se ve disminuida por falta de hemoglobina.


¿Por qué el hígado de res es bueno para tu salud?
Para algunas personas, la idea de comer hígado de res es repugnante; mientras que para otras, es la oportunidad de disfrutar de un exquisito manjar. Si eres miembro de la primera categoría, es posible que desees reconsiderar tu disgusto por el hígado de res, pues está realmente lleno de nutrientes. Experimenta con el sabor, añadiendo diferentes aderezos y adobos o probando otras formas de cocinarlo para encontrar algo que te guste.



Calorías, grasa, colesterol y sodioUna rebanada de hígado de res cocido contiene alrededor de 130 calorias y aproximadamente 3,6 gm de grasa, lo que equivale a cerca de un 5,5% de la ingesta diaria de grasa recomendada. El hígado contiene unos 269 mg de colesterol, lo que es su inconveniente dietético primario. Esa cantidad es casi el 90% de la ingesta recomendada de colesterol El contenido de sodio del hígado es de sólo 3,5 g; aproximadamente el 2% del consumo recomendado de sodio.
arbohidratos, fibra y proteína


Una sola rebanada de hígado de res contiene apenas unos 3,5 g de carbohidratos totales (lo que es una buena noticia para las personas que comen una dieta baja en hidratos de carbono y carece de fibra dietética). Prácticamente no hay rastro alguno de azúcar en el hígado. El contenido de proteínas, que corresponde a unos 20 g, es altamente beneficioso ya que equivale a casi el 40% de tus requerimientos diarios. El alto contenido de proteína puede favorecer a las personas especialmente activas, ya que su cuerpo lo necesita para reparar los músculos desgastados.

Cómo preparar una deliciosa receta con hígado


Hígado a la naranja

Se puede acompañar con puré o ensalada de papas, huevo y perejil o papas fritas o ensalada de vegetales frescos en juliana.

Ingredientes:
1/2 kg de hígado de ternera sin piel
1 vaso vino blanco (100cc.)
1/2 cebolla picada
1/2 taza de manteca o mantequilla vegetal
3 cucharadas de aceite de oliva pizca de sal
2 cucharadas de agua
2 dientes de ajos picados perejil a gusto
1 tomate pelado y picado taza de jugo de naranja
2 cucharaditas de almidón de maíz romero y tomillo a gusto 50 gramos de tocino picado sal y pimienta a gusto
Preparación. Cortar el hígado en trozos y marinarlo una hora antes en vino blanco y escurrir. Poner una cacerola al fuego con manteca, aceite, cebolla, sal, agua, los ajos, la panceta, el hígado macerado, el romero y el tomillo. Cocinar y mezclar hasta que el hígado cambie de color. Agregar tomate, jugo de naranja y salpimentar. Colocar el almidón disuelto en un poco de agua fría e incorporarlo a la preparación. Mezclar por unos minutos e integrar el perejil. Servir caliente.

El hígado de res es el más empleado en la cocina, pero no el único. El preferido a la hora de preparar la comida es el hígado vacuno y con preferencia el de ternera, por lo suave que resulta pese a tener menos sabor que el de un animal adulto. Éste se emplea en cazuelas y guisos. Le sigue el de cordero por ser tierno y de delicado sabor. Se puede preparar salteado, frito, asado a la plancha, a la parrilla, en cazuelas y guisos respetando los tiempos de cocción para no endurecer su carne.


El Dr. Weston A. Price2 es un dentista de Cleveland que ha sido llamado el “Isaac Newton de la Nutrición.” El Dr. Price viajó alrededor del mundo para estudiar las prácticas alimentarias de las personas sanas en las culturas tradicionales.

Lo que encontró fue que casi en todas las culturas valoran mucho el consumo de los animales en su totalidad, haciendo uso de los órganos, la sangre, los huesos y todo lo demás- algo totalmente diferente a lo que hacen en la gastronomía occidental, en la que sólo se utiliza el tejido muscular y nada más.

Las preparaciones tradicionales involucran un gran trabajo en términos de la preparación de estas partes de la carne, ya que se deben remover las membranas, los vasos sanguíneos y otros partes que no pueden comerse de los órganos animales antes de que puedan ser consumidos y para esto se requiere de mucho tiempo y trabajo. ¿Por qué se tomarían la molestia de hacer todo esto?

Ellos sabían que comerse estos órganos los ayudaría a mejorar el funcionamiento natural de sus cuerpos. Y tenían razón- los beneficios nutricionales de las vísceras están siendo confirmados por la ciencia moderna.

Las vísceras son una fuente nutricional, llenas de vitaminas, minerales, aminoácidos y otros compuestos vitales para su salud. El hígado en particular está cargado de nutrientes, esa es la razón por la cual los animales depredadores es lo primero que se comen y por lo que ha sido tan valorado en toda la historia.

Desafortunadamente, las vísceras han recibido una mala reputación de forma injusta en el occidente gracias a algunos mitos sobre la alimentación, que incluyen la creencia de que la grasa de origen animal y el colesterol son malos para su salud. ¡Esto no podría estar más alejado de la realidad!





"SALUD Y BELLEZA AL MAXIMA"









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